Es usual escuchar que  el efecto rebote se da cuando una persona, tras una dieta baja muchos kilos y los recupera rápidamente. Pero… en realidad ¿por qué se da el tan famoso efecto rebote?

Generalmente, esto se da en dietas que encuentras en internet, muy restrictivas que prometen perder muchos kilos en unas cuantas semanas, y definitivamente, lo logras. Sin embargo, son dietas que no contienen las calorías necesarias para tu cuerpo, bajas en carbohidratos, no contienen los suficientes nutrientes debilitando así el sistema inmune.

¿Se pierde grasa realmente en este proceso? Lamentablemente, el peso perdido en estas dietas es TODO menos grasa, ¿por qué? Pues, al tener una dieta muy baja en carbohidratos, lo que se pierde es líquidos y glucógeno (energía depositada por los carbohidratos en mayor medida).

Entonces el llamado efecto rebote SÍ EXISTE, ya que, al consumir una cantidad moderada de carbohidratos luego de haber estado en una dieta muy baja en este macronutriente, recuperas glucógeno y líquidos MUY RÁPIDO.

Entonces, ¿cuál sería la solución para no tener un efecto rebote al hacer dieta?

En primer lugar, evitar las dietas muy bajas en calorías.

Y como recomendación general, llevar un plan de alimentación acorde a tus necesidades tanto calóricas como macronutrimentales, es decir, conocer cuántas calorías necesitas consumir al día para el objetivo que tengas, que incluya buena cantidad de proteínas, carbohidratos y grasas, esenciales para el buen funcionamiento del organismo, acompañado de frutas y verduras, que aportan micronutrientes (vitaminas y minerales) importantes para gozar de buena salud.

Recuerda: las dietas “mágicas” no te darán resultados duraderos, piensa siempre a largo plazo y consigue resultados comiendo rico y variado.